domingo, 23 de octubre de 2011

Fondo marino

Fondo marino


En el fondo de los océanos se pueden diferenciar tres grandes zonas, por su profundidad y su relieve. En primer lugar, los márgenes continentales, que corresponden a las partes sumergidas de los continentes. En segundo lugar, las cuencas oceánicas, que corresponden al fondo oceánico propiamente dicho y comprenden las zonas más profundas, las llanuras abisales y las fosas submarinas. Por último, las dorsales oceánicas, formaciones exclusivas del fondo del océano y que tienen un papel clave no solo en el origen de la corteza oceánica, sino en la dinámica terrestre en general.
Las dorsales son un sistema de cordilleras submarinas que están interconectadas a lo largo de la superficie del fondo marino y que superan los 70.000 km de longitud. Son estructuras de doble cresta, elevadas y muy fracturadas. Su anchura varía entre los 3.000 y los 4.000 km. Entre ambas crestas se encuentra una profunda grieta, el rift. Las dorsales son estructuras discontinuas debido a la existencia de fallas que las cortan y que desplazan lateralmente sus segmentos, en algunos casos más de un centenar de kilómetros.
La plataforma continental es la parte sumergida del continente, que se extiende desde la línea de la costa hasta el comienzo del talud continental. Es una estructura formada por corteza continental.
Los prismas de acreción se forman en márgenes continentales de subducción. Son acumulaciones de sedimentos, fuertemente plegados y metamorfizados, originados por la sedimentación al pie del talud continental y por el empuje de la placa oceánica que subduce bajo la continental.
El talud continental es un terreno inclinado que separa la corteza continental de la oceánica. La inclinación del talud varía entre 5 y 25°, y presenta una anchura de unos 20 km.
Las fosas submarinas son depresiones largas, profundas y estrechas, que alcanzan la mayor profundidad de los fondos marinos (hasta 11.000 m). La mayoría se hallan en el océano Pacífico.
Las llanuras abisales son extensas plataformas llanas que ocupan la mayor parte del fondo oceánico. En ellas se encuentran los montes submarinos y los guyots, formaciones asociadas a la actividad volcánica.
La edad de los sedimentos acumulados en el fondo marino es mayor cuanto más nos alejamos de la dorsal oceánica. También es más gruesa la capa de sedimentos. Esto confirma la expansión del fondo oceánico.
Los cañones submarinos son estructuras excavadas en el talud continental por las corrientes de turbidez. Son estructuras características del talud.
Las corrientes de turbidez se deben a que los sedimentos acumulados en el borde de la plataforma continental se deslizan a favor de la gravedad por el talud continental.
Esquema del fondo marino y de sus formaciones geológicas más importantes.

Plutonismo y Neptunismo


Métodos de estudio del centro terrestre


MÉTODOS DIRECTOS
Consisten en observaciones directas de las zonas a las que se tiene acceso  y de los materiales del interior terrestre que llegan a la superficie. El conocimiento del interior terrestre mediante vías directas es muy difícil, ya que la profundidad máxima a la que ha descendido el ser humano, en las minas es de unos 3600 m. Para llegar a zonas más profundas se realizan sondeos que llegan hasta los 12 km, aunque sigue sin ser suficiente para estudiar las capas más profundas (recuerda, el centro está a más de 6000 Km)

MÉTODOS INDIRECTOS
  Éstos métodos incluyen principalmente el análisis comparativo de la composición de algunos 
meteoritos y diversas áreas de la geofisica 
1. Uno de los métodos más interesantes es el estudio de los  meteoritos. Tanto  éstos como la 
Tierra se formaron a partir de la misma nebulosa y, más o menos, a la misma distancia de su centro. 
Por tanto, sus composiciones deben ser semejantes. Así, la composición en un 98% de una aleación de hierro y níquel de un tipo de estos meteoritos, los  sideritos, se asume como similar a la del Núcleo terrestre, mientras que la de las condritas (olivino y piroxeno), se asemeja a la del Manto.
2. Estudios geotérmicos. Estudian las emisiones de calor y actividad geológica de las capas 
inferiores, que llegan a la superficie gracias a las corrientes de conducción y convección.
3. Estudios gravitatorios:  La  ley de gravitación universal postulada por Newton  dice que “todo objeto que posea  masa, ejerce una atracción gravitatoria sobre cualquier otro objeto, que es directamente proporcional al producto de ambas masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que les separa.
4. Estudios geomagnéticos.  La magnetización de un mineral depende de los electrones de sus 
átomos y del campo magnético al que esté sometido. Pero ésta magnetización se pierde al fundirse la roca. El paleomagnetismo estudia las características magnéticas de las rocas que se formaron en el pasado, y por tanto del campo magnético  existente en el momento de su formación. Estos estudios han llevado a suponer que el campo magnético terrestre se ha invertido varias veces a lo largo de la historia de la Tierra (una brújula señalaría entonces hacia lo que ahora es el sur.)
5. El método sísmico.
A pesar de que, como hemos visto existen varios métodos, el conocimiento de la estructura 
interna de la Tierra deriva principalmente del estudio de las ondas sísmicas. Éstas ondas pueden producirse por un seísmo, una explosión (provocada  por un volcán, etc) y por el impacto de meteoritos. 
Un terremoto es una vibración de la Tierra, que se produce por la liberación brusca (paroxismo) de la energía elástica almacenada en las rocas, cuando se produce su ruptura tras haber estado sometida a grandes esfuerzos.
Una parte de la energía liberada lo hace en forma de ondas sísmicas y otra parte se transforma en calor, debido a la fricción que se produce en el plano de la falla.
La energía liberada en un terremoto se extiende como un tren de ondas, a partir del foco donde se origina: el hipocentro, que es una zona de deslizamiento que corresponde al plano de una falla. 
La zona de la superficie terrestre situada en la vertical del foco se denomina epicentro y es el lugar donde la magnitud del seísmo es máxima